Aumenta el número de mayores de 40 años que practican actividad física
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Los médicos aconsejan empezar de manera gradual para evitar lesiones | La actividad física intensa, si se hace bien, es beneficiosa a cualquier edad | Hacer dos mil abdominales al día es posible pero absurdo, advierte un médico: Se aconsejan tres o cuatro sesiones de por lo menos treinta minutos por semana

El número de personas de entre 40 y 60 años que practican ejercicio de manera intensa para conservar o recuperar la forma física está experimentando un fuerte aumento, según han observado clubs deportivos y especialistas en medicina del deporte. Médicos y entrenadores coinciden en destacar que la actividad física intensa es beneficiosa para la mayoría de las personas incluso a edades avanzadas. Pero advierten de dos riesgos.

El más frecuente es exigir al cuerpo un rendimiento superior al que puede ofrecer y acabar con una lesión o, incluso, con un paro cardiaco. Para evitarlo, se aconseja iniciar la actividad física de manera progresiva si se ha estado inactivo durante un periodo largo y someterse a un control médico -que debe incluir por lo menos el análisis de la historia clínica y una prueba de esfuerzo- antes de reanudar la práctica de deporte.

Un problema menos frecuente, pero que puede ser igualmente grave, es el de acabar obsesionándose por la actividad física hasta el punto de llegar a la adicción. Obsesionarse un poco no tiene por qué ser negativo. Cuando uno afronta un reto, como correr un maratón, hay que tener la capacidad de centrarse en el objetivo y abstraerse de otras cosas para conseguirlo, advierte Juan García-Nieto, especialista en medicina deportiva del centro médico Teknon.

Pero en otros casos la práctica obsesiva de actividad física acaba perjudicando al deportista en lugar de beneficiarle. Por ejemplo, cuando una persona llega a descuidar su vida profesional y sus relaciones sociales para no perderse una sesión de gimnasio o un entrenamiento de triatlón. O cuando su obsesión por el deporte la lleva a lesionarse. En la piscina del gimnasio Holmes Place, en la calle Balmes de Barcelona, un cartel incluso advierte que la empresa no se responsabiliza de la adicción que puedan generar las actividades propuestas. Por nuestra experiencia, este es un fenómeno que va a más, explica Antoni Tramullas, director de la unidad de medicina del deporte del hospital Quirón.

El auge de la actividad física intensa en mayores de 40 años es un fenómeno reciente, más habitual en hombres que en mujeres y que se da especialmente, aunque no únicamente, entre personas solteras y separadas, añade Tramullas. Hay muchas personas en proceso de separación que recurren a la actividad física para sentirse más atractivas y porque el deporte, que libera sustancias euforizantes en el cerebro, les proporciona una sensación de bienestar cuando pasan por momentos difíciles.

Un ejemplo público de persona que empieza a practicar actividad física intensa pasados los 40 es José María Aznar, de quien su entrenador personal ha dicho que practica dos horas de deporte cada día y que puede hacer dos mil abdominales seguidas. Hacer dos mil abdominales es posible, pero no tiene ningún sentido. Más allá de las 300 o 400, ya no se obtiene ningún beneficio adicional, advierte García-Nieto, del centro médico Teknon.

Este tipo de actividad en el que se trabaja tanto un grupo de músculos hasta puede llegar a resultar contraproducente, advierten los médicos -aunque no debe de ser el caso de Aznar, ya que su entrenador personal, Bernardino Lombao, goza de prestigio en el sector-. La razón es que los distintos grupos de músculos del cuerpo deben estar compensados y, si se refuerzan abdominales, bíceps o glúteos sin reforzar al mismo tiempo sus antagonistas, se produce un desequilibrio que puede conducir a lesiones.

Las personas que se han mantenido activas desde jóvenes y siguen practicando actividad física más allá de los 40 o los 50 años no suelen tener problemas, saben qué hacen y cuáles son sus límites, explica Tramullas. Pero a quienes reanudan la práctica de ejercicio tras años de inactividad se les aconseja empezar de manera gradual y asesorarse sobre qué actividades les conviene hacer y cuáles les conviene evitar.

Nos encontramos con muchas lesiones de personas que, cuando empiezan a practicar de nuevo algún deporte que habían hecho de jóvenes, intentan hacerlo con la misma intensidad, explica José Luis Doreste, jefe de la unidad de medicina del deporte de USP Institut Dexeus.

Un caso típico es el de quienes deciden empezar a hacer footing, se calzan las primeras zapatillas que encuentran y el primer día ya corren más de media hora. Sin trabajo muscular previo, sin calzado adecuado y con el impacto que supone correr sobre superficies duras, lo normal es que en los días siguientes les duelan la musculatura y las articulaciones de las piernas, dice Tramullas.

En la cadena de gimnasios DIR, para prevenir problemas, se pide a todos los nuevos socios mayores de 35 años que pasen una revisión médica que incluye una prueba de esfuerzo, informa Robert Herráez, jefe de fitness de DIR. Es en las franjas de edad más elevadas donde hemos tenido un mayor aumento de socios en los últimos cinco años, informa Herráez, con incrementos del 25% en la franja de 46 a 55 años y del 46% en la franja de mayores de 55.

Pese a los riesgos de empezar a hacer actividad física sin control o en exceso, médicos y entrenadores defienden el aumento de práctica de actividad física a edades avanzadas como un gran avance. Una vez se ha iniciado la actividad física y se ha adquirido un buen ritmo -se aconsejan entre tres y cuatro sesiones de por lo menos treinta minutos por semana-, se puede hacer una actividad tan intensa como se quiera, explica Doreste, del Institut Dexeus. A medida que uno se hace mayor, el rendimiento físico baja. Por ejemplo, un hombre de 20 años puede llegar a una frecuencia cardiaca de 200 pulsaciones por minuto y a los 50 no pasa de 170. Pero la sensación subjetiva de la intensidad del esfuerzo es igual en ambos casos.

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