Uno de cuatro cuidadores de personas dependientes ha sufrido algún accidente laboral
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Uno de cada cuatro cuidadores de personas dependientes ha sufrido algún accidente laboral, según se desprende de las conclusiones del estudio ´Necesidades Formativas de los Trabajadores en Servicios de Atención a Personas Mayores´, elaborado por la Fundación Geron por iniciativa de la Consejería de Empleo, donde se apunta que el 43 por ciento de las personas que trabajan como gerocultor, al cuidado de personas mayores, padece algún tipo de dolencia física, principalmente de tipo muscular.

El estudio, que ha contado con una inversión de 65.000 euros, fue presentado en unas jornadas clausuradas por el consejero de Empleo, Antonio Fernández, y en él se refleja la necesidad de fomentar la formación preventiva para los cuidadores, en áreas como la movilización de personas; primeros auxilios, riesgos psicológicos o farmacología, entre otros.

En ese sentido, el informe apunta que el 57 por ciento no han tenido formación en materia de riesgos laborales y además una tercera parte de los encuestados ha reconocido que no conocen las medidas de protección contra enfermedades infecto-contagiosas.

El informe elaborado por Geron señala además que el 95 por ciento de las personas que trabajan en el sector son mujeres, y el 76 por ciento de ellas están en edad reproductiva, entre 18 y 44 años, por lo que apunta a la necesidad de formación en los riesgos específicos en caso de embarazo.

Momentos antes de clausurar las jornadas, el consejero de Empleo, Antonio Fernández, precisó que con esta estudio se pretende dar un carácter científico ante una presunción que ya teníamos en el sector de la dependencia, un sector que hasta ahora nadie le hacía caso. Agregó que con este informe se pone en claro lo que antes sumergía en un sector y que eran riesgos ocultos, unos riesgos laborales que ahora aparecen con la profesionalización de esta actividad.

El consejero reconoció la falta de regulación de este sector y las carencias en formación en este sector productivo tras lo que reconoció que Andalucía es la comunidad pionera en abordar determinadas situaciones para dar respuesta a este sector. Precisó que los riesgos más frecuentes son los músculo-esqueléticos, seguido del estrés laboral y patologías psicológicas, como el llamado síndrome del ´quemado´ o ´burn out´, derivado de la identificación del cuidador con el dependiente.

En el estudio se efectuaron encuestas a más de 400 cuidadores profesionales, distribuidos en más de 60 residencias por toda Andalucía y con él se pretende mejorar en la formación de estos profesionales ante los riesgos laborales.

PREVEBUS DEL CUIDADOR

Fernández recordó que la Consejería de Empleo puso en marcha este año el Prevebús del Cuidador, que recorre los municipios andaluces, especialmente los pequeños municipios, y que prevé llegar hasta finales de diciembre a más de 3.000 cuidadores de forma directa, y a otros 40.000 a través de la guía distribuida en empresas y organizaciones. Se trata de una iniciativa pionera en Andalucía que tiene como objetivo promocionar la salud laboral y reducir riesgos psicosociales y ergonómicos entre los cuidadores de personas dependientes, con especial atención a las mujeres embarazadas.

El programa, dirigido a cuidadores informales y no profesionales (fundamentalmente familiares de personas con dependencia), cuenta con una inversión de Empleo de 385.800 euros. La metodología se basa en breves exposiciones teóricas (con material audiovisual), seguidas de talleres prácticos y de trabajo grupal, con simulaciones de situaciones reales donde el alumnado puede participar. Para ello, el autobús cuenta con un aula teórica y una sala de prácticas.

La iniciativa contempla además la entrega de material como una guía de autogestión, que ofrece recomendaciones generales para el trabajo diario y métodos de identificación de las señales que indican problemas con la propia salud.

Según dicha guía, los principales riesgos laborales derivados del cuidado de dependientes son la carga física por sobreesfuerzo, las caídas al suelo o el estrés laboral por exceso de trabajo. Asimismo, destacan, en función del trabajo, los riesgos por contacto con productos químicos, el contagio de enfermedades, la carga mental o el estrés emocional por asistir al sufrimiento de una persona a la que le une una relación familiar y afectiva, entre otros.

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