‘Los jóvenes ya han aprendido las claves de la nueva economía digital’

Diferentes expertos analizan y debaten sobre el impacto de los Fondos Europeos Next Generation en la Comunitat Valenciana en la segunda de las jornadas de los foros «Ací Europa» organizados por Levante-EMV

Las nuevas tecnologías han abierto un nuevo escenario que avanza hacia el desarrollo de una sociedad y una economía digitales. Además, la pandemia por la covid-19 ha obligado a acelerar el ritmo y la capacidad de transformación digital en todos los sectores económicos.

La Unión Europea ha señalado la digitalización como una de las prioridades para acometer el proceso de transformación económica y social que persigue con su Plan de Recuperación, junto a la sostenibilidad ambiental y la inclusión social. En este punto, la UE destinará 16.250 millones de euros procedentes de los Fondos Europeos Next Generation para invertir en digitalización durante el periodo 2021-2023.

Actualmente, España ocupa una posición intermedia en los indicadores sobre implantación digital a nivel europeo. Las ayudas europeas, junto con la iniciativa privada, deben entenderse como una oportunidad para mejorar la penetración de la digitalización a nivel nacional.

Açí Europa: Competencias Digitales
Açí Europa: Competencias Digitales LEVANTE TV

Con este pretexto, Levante-EMV organizó el pasado jueves, con el patrocinio de la Autoridad Portuaria de València (APV) y el Instituto Mediterráneo para el Desarrollo Sostenible (Imedes), la segunda edición de los foros «Ací Europa», un espacio de encuentro en el que diferentes expertos analizan y debaten acerca del impacto de los Fondos Europeos Next Generation sobre la Comunitat Valenciana.

La jornada fue moderada por el periodista de Levante-EMV, Julio Monreal, y contó con la participación de Nuria Lloret, catedrática de Ingeniería en la UPV; Amalia López, responsable de Comunicación de la Agencia Antifraude de la Comunitat Valenciana; José Oliver, gerente de Infoport APV; Carla Bassó, miembro de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de la Comunidad Valenciana (COIICV); y Rosa Porcar, miembro de la Junta de Gobierno del COIICV y directora de Innovación del Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV).

«La pandemia nos ha pillado con los deberes sin hacer en la Administración Pública y las empresas», admitió Nuria Lloret. La catedrática de Ingeniería en la UPV subrayó que la crisis sanitaria obligó a solucionar el problema de la digitalización «de forma rápida» y «con parches»; sin embargo, esto ya no es suficiente. «La sociedad exige mayor digitalización en la Administración Pública y las empresas; no podemos permitirnos perder esa oportunidad», añadió

En este sentido, Amalia López recalcó la necesidad de analizar los procesos antes de implantar los cambios digitales. «En muchos casos hemos trasladado la burocracia en papel a la burocracia digital —señaló López—. No nos hemos planteado los procesos que debemos eliminar para facilitar procesos a la ciudadanía. Hacer un trámite a través de la Administracón Pública debería ser tan fácil como comprar en Amazon».

Por otro lado, las empresas cada vez son más conscientes acerca de la necesidad de acometer el proceso de transformación digital a corto plazo. «La digitalización está presente en todos los foros como uno de los principales retos que deben enfrentar las empresas en los próximos años para asegurar su subsistencia a medio y largo plazo», destacó José Oliver. Al respecto de esto, el gerente de Infoport APV identificó las palancas necesarias para adaptarse a la nueva realidad virtual: «la cultura de la innovación, la gestión del conocimiento y el espíritu de colaboración».

Transición hacia modelos digitales

Desde hace años vivimos en una sociedad hiperconectada en la que los dispositivos tecnológicos se han convertido en complementos personales. Todo ello ha repercutido en una oleada de cambios que afectan a todos los ámbitos de la vida social, económica y personal.

Debido a ello, la Unión Europea ha impulsado un paquete de ayudas que tienen como fin facilitar esa transición hacia procesos productivos digitales. «Tenemos que intentar que los Fondos Next Generation sean una inversión y no un gasto», advirtió Carla Bassó. A su vez, la representante del COIICV señaló que la transformación digital tendrá un impacto todavía mayor en las empresas: «La digitalización es una oportunidad de ganar competitividad para las empresas, pero debemos evitar replicar los modelos que no nos permiten ser competitivos ahora; hoy es una oportunidad, pero mañana será una obligación para poder competir en el mercado», aseguró. Para ello, Bassó resaltó la necesidad de contar con acompañamiento externo para usar los fondos europeos correctamente.

Por su parte, Rosa Porcar apuntó que «las ayudas no vienen de Europa, nosotros somos Europa. Los fondos son nuestros y hemos decidido invertirlos en digitalización;ahora tenemos que estar dispuestos a tener una cultura de la innovación para aplicarlos».

Asimismo, la Unión Europea ha indicado que todos los proyectos que opten a las ayudas dentro del Plan de Recuperación deberán incluir un plan antifraude. «No se debe entender como una traba más», detalló Amalia López, quien incidió en que «la interconectividad entre los organismos nos ayudaría a simplificar los procedimientos y las tramitaciones».

Resistencia a la digitalización

La transformación digital ha sido bautizada como «la revolución digital». En este sentido, las empresas empiezan a demandar perfiles que cuenten con habilidades digitales y se esperan grandes cambios que afecten a un gran nombre de los puestos de trabajo actuales, con el riesgo de acentuar la brecha digital. «La digitalización debe impactar en la productividad para eliminar aquellos procesos por los que la ciudadanía no está dispuesta a pagar y crear nuevos puestos de trabajo», remarcó Carla Bassó.

La misma idea aportó Nuria Lloret, quien afirmó que «durante la digitalización van a desaparecer algunos modelos de negocio». La catedrática de la UPV señaló que «tenemos un problema de brecha digital con gente cualificada que ha decidido que la tecnología les ha sobrepasado. Debemos trabajar para que estas personas no se bajen del tren».

Por su parte, José Oliver destacó que «se van a quedar sin trabajo aquellos que no estén dispuestos a realizar un esfuerzo. Estamos ante una cuarta revolución industrial que viene a una velocidad vertiginosa y lo debemos asumir; no tiene sentido ir a contracorriente».

Formación en clave digital

En el tramo final, el debate centró su atención en la necesidad de destinar parte de los nuevos fondos europeos al ámbito educativo, con tal de adaptar la formación a la nueva realidad. «La educación en España no está bien y debe cambiar —aseguró Nuria Lloret—. Los niños no pueden aprender del mismo modo que lo hacíamos nosotros, porque la sociedad ha cambiado y las necesidades son otras».

En este sentido, la pandemia evidenció los problemas del sistema educativo español. «A nivel educativo, la gestión de la pandemia fue un drama. No hubo ningún tipo de adaptación y los alumnos perdieron un año educativo», subrayó José Oliver.

«La educación es el futuro de este y cualquier otro país», señaló Rosa Porcar, quien reconoció que «las nuevas generaciones tienen una ventaja, y es que llegan con una serie de habilidades digitales adquiridas». Al respecto de esto, Amalia López apuntó que «los jóvenes ya han aprendido las claves de la nueva economía digital, mientras que a nosotros todavía nos queda lejos».

Además, López remarcó que «no estamos adaptados a su forma de aprender las cosas. No podemos esperar que el profesorado retenga su atención durante 45 minutos cuando están acostumbrados a consumir contenido de pocos segundos».

Al respecto de esto, Lloret incidió en la necesidad de introducir los conceptos tecnológicos desde las etapas primarias, a través del juego, para «crear unas vocaciones e intereses que, más adelante, contribuyan a tener jóvenes interesados en las carreras STEM».

Por último, Carla Bassó sugirió una mayor colaboración entre las empresas y los centros educativos para «saber qué perfiles y necesidades van a tener que cubrir en el futuro».

El mundo afronta un salto tecnológico que transformará la realidad actual

El sector tecnológico experimenta, desde hace años, un proceso de desarrollo sin precedentes que dificulta predecir los avances que puedan tener lugar a medio y largo plazo.

La tecnología fue nuestra aliada durante la pandemia, contribuyendo a mantener los principales sectores económicos gracias a la adaptación al teletrabajo. De este modo, la crisis sanitaria contribuyó a aumentar —todavía más si cabe— la velocidad a la que las nuevas tecnologías progresan.

En este sentido, se espera que en los próximos años se produzca un ‘salto tecnológico’ que permita a la sociedad alcanzar un mayor nivel de hiperconectividad con el entorno.

«No se pueden hacer previsiones a largo plazo respecto a las tecnologías, porque avanzan mucho más rápido», reiteró Nuria Lloret. Sin embargo, la catedrática de Ingeniería en la UPV sí que identificó la experiencia inmersiva como uno de los grandes avances tecnológicos que podrían desarrollarse en los próximos años: «La experiencia inmersiva va a permitirnos hacer muchas más cosas que, hasta ahora, no podíamos hacer».

Además, Lloret advirtió de que la experiencia del usuario va a ser «mucho más fácil» y que los dispositivos van a ser «totalmente diferentes a los que conocemos ahora mismo».

Por su parte, Amalia López no dudó en señalar la conjunción de la realidad virtual y aumentada como «la gran revolución» en los próximos años. Además, la responsable de Comunicación de la Agencia Antifraude de la Comunitat Valenciana también remarcó todas las posibilidades que va a suponer «la voz como herramienta de búsqueda».

Rosa Porcar puso el acento en la posibilidad de universalizar el uso del vehículo autónomo entre la población. Si bien es cierto que esta tecnología ya funciona en diferentes sectores —muchos trenes y aviones realizan trayectos de forma autónoma—, todavía existe cierta desconfianza entre el público que retrasa su salida al mercado.

Por último, Carla Bassó se atrevió a prever la implantación definitiva de la inteligencia artificial predictiva «para anticiparnos a lo que pueda suceder». Esta tecnología utiliza los datos y el cálculo de algoritmos para obtener conclusiones acerca de cómo se va a desarrollar una actividad o comportamiento en el futuro.

Esta tecnología ya se aplica en algunas empresas para conocer cómo se desarrollará su actividad en el futuro, aunque su aplicación podría avanzar hacia otros ámbitos relacionados con la salud de las personas.

Fuente LEVANTE