El siguiente paso del gemelo digital es entenderse con otros

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La federación entre sistemas virtuales permite pasar de los silos de datos a redes interconectadas donde estas réplicas se comunican e interactúan entre sí en un entorno colaborativo.

En su concepción original, un gemelo digital es una representación virtual dinámica de un objeto, sistema o proceso del mundo real, que se actualiza continuamente mediante el intercambio bidireccional de datos con su contraparte física. A medida que las industrias y las infraestructuras urbanas han aumentado su complejidad, la implementación de gemelos digitales individuales ha demostrado ser insuficiente. Las organizaciones se han enfrentado a escenarios donde múltiples gemelos digitales operan en estructuras fragmentadas, lo que limita su impacto global y genera ineficiencias. Como respuesta a esta fragmentación, ha surgido una evolución de estos sistemas dando lugar al denominado Internet de los Gemelos Digitales Federados (IoFDT, por sus siglas en inglés).

El IoFDT se define como una arquitectura que interconecta gemelos digitales heterogéneos (e, incluso, geográficamente separados), que representan diferentes servicios, activos o sistemas, integrándolos dentro de un marco unificado. En este ecosistema, los gemelos digitales dejan de ser elementos pasivos o aislados para convertirse en entidades autónomas que colaboran, comparten conocimientos y sincronizan sus acciones sin perder su control de datos local. El funcionamiento del IoFDT se estructura fundamentalmente en interacciones horizontales y verticales. La integración horizontal ocurre entre gemelos digitales del mismo nivel jerárquico o con funcionalidades complementarias; por ejemplo, el gemelo digital de una explotación agrícola que comparte datos en tiempo real con el gemelo digital de una red logística y, a su vez, con el de una cadena de supermercados, permitiendo optimizar conjuntamente las rutas de transporte, la gestión de inventarios y los ciclos de cosecha. Por su parte, la integración vertical vincula gemelos digitales de procesos muy granulares con gemelos de niveles superiores; un ejemplo a este respecto podría ser una ciudad inteligente donde gemelos individuales de control de tráfico, gestión de residuos y consumo energético alimentan de información a un gemelo digital de gestión urbana global, proporcionando una visión más completa para la toma de decisiones.

Desde una perspectiva empresarial y económica, esta red gemela permite a las organizaciones simular, explorar y probar alternativas de manera segura antes de implementarlas en el mundo físico. Esto se traduce en una mayor eficiencia operativa que, junto con labores de mantenimiento predictivo y funciones prescriptivas, ayuda a evitar parones de producción o incidencias en la cadena de suministro para fomentar la resiliencia ante eventualidades del mercado. A nivel macro, el IoFDT es también un motor clave para la «economía del dato», impulsando nuevos modelos de negocio basados en la colaboración cruzada y la monetización de servicios digitales en el mercado europeo y global de datos.

Para la sociedad, el despliegue del IoFDT es el pilar tecnológico hacia el concepto de “Sociedad 5.0”, es decir, un modelo donde la fusión del espacio digital y físico se orienta a resolver problemas sociales de relevancia, mejorando la calidad de vida de los ciudadanos (por ejemplo, a través de servicios de movilidad inteligente o asistencia sanitaria predictiva), y haciendo más seguras y habitables especialmente las zonas urbanas. No obstante, para que esta extensa red de gemelos pueda comunicarse eficazmente, resulta fundamental la interoperabilidad y la implementación de protocolos de comunicación robustos para que la información pueda fluir libremente, aunque bajo un control estricto que aporte confianza y garantice privacidad.

La aplicación de estos desarrollos abarca un amplio espectro de industrias y casos de uso. Así, en el ámbito del urbanismo y su gestión, el IoFDT permite la recreación de ciudades inteligentes donde múltiples réplicas virtuales interactúan, por ejemplo, para simular escenarios de desastres naturales (como inundaciones), predecir patrones de congestión de vehículos o el rediseño del espacio público para iniciativas como las «ciudades de 15 minutos».

En el sector sanitario, la tendencia apunta hacia el desarrollo del Gemelo Digital Humano, que interactúa de manera federada con los gemelos digitales de los equipos hospitalarios y los sistemas de gestión de recursos de salud, abriendo de esta forma la puerta a la medicina personalizada y de precisión, donde los profesionales pueden simular de forma virtual la respuesta de un paciente a un tratamiento específico o planificar intervenciones quirúrgicas delicadas.

En el sector industrial, la interconexión de gemelos digitales abarca desde la monitorización del comportamiento de una máquina hasta la orquestación de fábricas enteras distribuidas globalmente. A través del IoFDT, las empresas industriales pueden realizar un seguimiento del ciclo de vida del producto en tiempo real, habilitando medios de personalización masiva de productos/servicios sin sacrificar la eficiencia de la producción a gran escala. Entidades como Repsol han implementado arquitecturas de gemelos digitales para la Gestión Automatizada de la Producción (APM) y la modelización de flujos en sus operaciones de exploración y producción, orientándose hacia operaciones industriales autónomas, conectadas y resilientes. Otros gigantes corporativos utilizan ecosistemas de simulación para el mantenimiento predictivo de turbinas (General Electric) o la optimización de flujos de trabajo en centros de distribución global (DHL), reduciendo drásticamente los tiempos de preparación y el consumo de recursos. Asimismo, en infraestructuras críticas como las energéticas, se están desarrollando clusters de gemelos para la operación inteligente de parques eólicos y redes eléctricas distribuidas, gestionando las fluctuaciones de demanda y promoviendo la sostenibilidad.

Distintos agentes empresariales e institucionales también se encuentran ya inmersos en proyectos pioneros que están trabajando en los fundamentos y materialización del Internet de Gemelos Digitales Federados. En el terreno de la estandarización, la Asset Administration Shell (capa de administración de activos) se ha consolidado como el protocolo clave adoptado por compañías líderes como Siemens, SAP y Volkswagen para dotar de un «pasaporte digital» interoperable a sus componentes industriales, permitiendo que sus gemelos digitales compartan información de manera fluida y semánticamente comprensible en redes productivas industriales. En el plano de las políticas gubernamentales y la soberanía de datos, Europa lidera el avance con iniciativas como Gaia-X, que busca crear una infraestructura de datos en la nube abierta, federada y confiable, estableciendo un marco de confianza para permitir a diferentes organizaciones conectar sus gemelos digitales garantizando el cumplimiento de las normativas de privacidad europeas y promoviendo la creación de mercados de datos sectoriales.

En el campo de la investigación, destaca el proyecto NEXUS, concebido para el intercambio federado de datos en el entorno de las ciudades inteligentes, el cual ha permitido integrar los gemelos digitales desarrollados por diversas universidades para monitorizar el tráfico, la calidad del aire y la gestión de recursos urbanos en ciudades como Birmingham (Reino Unido) y Ulsan (Corea del Sur). La innovación en este contexto también se refleja en proyectos como el Earth Climate Digital Twin de NVIDIA, que muestra el potencial del IoFDT para modelar el clima de la Tierra simulando patrones atmosféricos complejos para el abordaje del cambio climático global.

Toda esta evolución hacia redes de gemelos digitales interoperables y federados representa la construcción de una verdadera infraestructura neuronal ciberfísica, cuyo despliegue se espera que impacte de lleno en la economía global, la gestión del conocimiento y la interacción de los ciudadanos con el entorno.

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